LA INFLUENCIA DE LA FALTA DE RECURSOS SOCIOECONÓMICOS EN LA EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO INFANTIL

 

Por: Gabriela Lucia Pujay Estela N00386283

https://orcid.org/0009-0006-1971-4224

¿Cómo afecta la falta de recursos a la decisión de trabajar? ¿Qué rol juegan las normas culturales en esta problemática? ¿Qué acciones se están tomando para proteger a los menores?. La realidad del trabajo infantil es una herida abierta en nuestra sociedad, que no solo afecta a los niños, sino también a su entorno familiar y comunitario. A medida que los niños son forzados a asumir responsabilidades que van más allá de su edad, se les niega la oportunidad de disfrutar de su infancia y de desarrollarse plenamente. Esta situación exige una respuesta colectiva que no solo aborde las consecuencias inmediatas, sino que también busque transformar las condiciones que perpetúan la explotación y la pobreza. La falta de recursos socioeconómicos fomenta la explotación del trabajo infantil en el Perú. A continuación, se explorará en profundidad cómo estas dinámicas influyen en la vida de los menores y en la necesidad urgente de un cambio estructura

Tovar y Ríos (2017). Destacan que el trabajo infantil es un fenómeno complejo y multidimensional, influenciado por factores sociales, culturales y económicos. Este fenómeno está determinado por actitudes y valores que predisponen a las familias a aceptar el trabajo infantil, influidas, en muchos casos, por su situación socioeconómica. Así, el trabajo infantil se convierte para algunas familias en una necesidad económica y en una supuesta forma de educación o capacitación para sus hijos. Además, algunos padres lo ven como una “escuela de vida” para sus hijos, aunque también hay factores estructurales y culturales que obligan a los niños a trabajar en lugar de estudiar, debido a la presión económica. En este contexto, la pobreza de los hogares perpetúa el ciclo de trabajo infantil y limita las oportunidades educativas de los niños.

Rogger y Cueto (2018). Atribuyen la persistencia del trabajo infantil principalmente a la escasez de recursos económicos y a las necesidades básicas insatisfechas de las comunidades. Esta situación agrava aún más la problemática, ya que los niños se ven obligados a contribuir al sustento familiar en detrimento de su educación.

Arica (2017). Señala que una de las principales causas del trabajo infantil es la pobreza, debido a que muchos niños provienen de familias de recursos limitados. Como resultado, deben trabajar para cubrir necesidades básicas. La pobreza genera además círculos viciosos que incluyen problemáticas como el consumo de sustancias en los entornos laborales donde los niños son explotados, perpetuando así la explotación infantil y afectando su desarrollo integral.

Rogger y Cueto (2018). Indican que, en Perú, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo regula el trabajo para jóvenes entre 14 y 18 años, y prohíbe cualquier forma de trabajo para los menores de 5 a 13 años, en un esfuerzo por protegerlos y asegurar su derecho a la educación. Organizaciones como INFANT e IFEJANT consideran que las áreas urbanas son clave para combatir el trabajo infantil y, por ello, implementan programas que brindan actividades seguras y fomentan la educación y el emprendimiento entre los niños y adolescentes que trabajan.

Arica (2017). Menciona que el trabajo infantil afecta negativamente la educación, la salud física y mental de los niños. Aquellos que trabajan toda la semana tienen pocas posibilidades de asistir a la escuela; y quienes logran asistir suelen estar agotados y desmotivados, lo cual repercute en un bajo rendimiento escolar.

Rogger y Cueto (2018). Abordan los problemas en la implementación y fiscalización de las leyes contra el trabajo infantil. La participación comunitaria mejora la prestación y recepción de servicios, y diversos estudios muestran que las comunidades pueden identificar y utilizar recursos propios para enfrentar el problema, lo cual les brinda un mayor control sobre su entorno. Un ejemplo es el proyecto “Evaluación de factores psicosociales, educativos y comunitarios”, desarrollado en Lima por la PUCP con un enfoque interdisciplinario, basado en el programa “Edúcame primero Colombia”. Otra iniciativa, “Crecer Jugando”, también fue implementada en Lima por la PUCP, orientada a prevenir el trabajo infantil mediante actividades lúdico-educativas para fortalecer habilidades sociales en niños de primaria.

En conclusión, la falta de recursos socioeconómicos fomenta la explotación del trabajo infantil en el Perú. Como se ha evidenciado a lo largo de esta investigación. En primer lugar, la escasez de oportunidades educativas, la pobreza persistente y las normas culturales que normalizan el trabajo infantil perpetúan un ciclo de explotación que afecta gravemente a los menores. Además, las iniciativas y regulaciones implementadas por el gobierno y diversas organizaciones muestran un esfuerzo por abordar este problema, aunque se enfrentan a desafíos significativos. Por lo tanto, es fundamental seguir trabajando en la concientización y en el fortalecimiento de las políticas que protejan a los niños y garanticen su derecho a una educación digna.

  

                               REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS

Arica, H. (2017). El trabajo infantil y su relación con el rendimiento académico de los estudiantes de 5º y 6° grado de educación primaria de la I.E N° 15406 “La Greda Nueva” Tambogrande, 2017 [Tesis de licenciatura, Universidad César Vallejo]. Repositorio Institucional UCV. https://hdl.handle.net/20.500.12692/28844

Tovar, M. y Ríos, C.(2017). Trabajo infantil y deserción escolar en el Perú al 2015. Revista  apuntes de Ciencia & Sociedad, 7(1). https://doi.org/10.18259/acs.2017008

 Rogger, A. y Cueto, R.(2018). La necesidad de problematizar el trabajo infantil: Participación y preparación comunitaria en localidad socialmente vulnerable de Lima, Perú. Revista Summa Psicológica, 15(2), 1-15. https://doi.org/10.18774/448x.2018.15.403