LA ECONOMÍA Y SUS FACTORES EMOCIONALES

  Por: Angie Estephany Carballo Torres

https://orcid.org/0009-0002-6407-1732

      ¿Cómo afectó en la economía el confinamiento social? ¿Qué relación hay entre el impacto económico y la salud mental? Así la propagación por covid-19 marcó carencias económicas y emocionales. De lo expresado se puede concluir que el impacto financiero de mencionado virus agravó los niveles de depresión en la población de Perú. Abordaremos temas relevantes sobre el incremento de depresión, porcentajes en relación a ello y su impacto en la salud emocional.

       La propagación del COVID-19 provocó pérdidas económicas severas para los negocios, afectando gravemente la economía peruana y generando un futuro incierto. Según Larios (2021), la situación del país fue particular debido a la rápida implementación de medidas de confinamiento, especialmente considerando que Perú es un país de ingresos medios. Roubini (2020) argumenta que el impacto económico fue más profundo que el de la crisis financiera de 2008 y la Gran Depresión de 1929. Olivera et al. (2020) destacan que el sector empresarial fue el más afectado, con un aumento en la informalidad, ya que muchas microempresas se vieron obligadas a operar fuera del marco legal debido a específicas medidas de salubridad impuestas por el gobierno. Ante esta situación, es crucial.

       La relación entre el impacto económico y la salud mental es fundamental. Callupe (2022) llevó a cabo un estudio que reveló que el estrés financiero y el miedo a la pandemia son factores predictivos del malestar psicológico en empresarios peruanos. Este estudio incluyó una muestra de 305 empresarios de diferentes sectores, utilizando escalas para medir el miedo relacionado con COVID-19 y el malestar psicológico. Los resultados indicaron una reducción de ingresos que estaban asociadas con un aumento en los niveles de depresión y estrés postraumático, evidenciando una conexión directa entre el malestar psicológico y estos factores económicos.

.       El estado peruano comunicó un incremento en casos de depresión, estimando que una de cada cinco personas desarrollará cualquier tipo de desarrollo depresivo, especialmente si se presentan otros factores como enfermedades preexistentes o situaciones estresantes. Callupe (2022) también señala que globalmente, las mujeres tienen una incidencia de depresión hasta dos veces mayor que los hombres.

       En cuanto a los niveles de ansiedad, se observa una relación no significativa entre el impacto económico y este aspecto en el estudio mencionado. La pérdida de ingresos mensuales genera inestabilidad, lo cual es uno de los factores más importantes que incrementan la ansiedad durante crisis como esta. La pérdida del empleo afecta directamente la independencia y autonomía personal, generando síntomas ansiosos incluso entre aquellos vacunados, debido al riesgo continuo de contagio.        Los datos también muestran diferencias en los niveles de depresión entre grupos etarios; por ejemplo, los estudiantes mayores de 26 años presentaron menos ansiedad y depresión en comparación con sus pares más jóvenes. Sánchez et al. (2021) encontraron diferencias significativas al comparar estudiantes con amigos o familiares que habían tenido COVID-19 con aquellos sin tales vínculos; los primeros mostraron niveles más altos de depresión.

        Callupe (2022) enfatiza que la salud mental es un elemento fundamental del bienestar. La pandemia ha incrementado notablemente la problemática por atención de salud mental debido a factores como el duelo, el aislamiento y las pérdidas económicas. 

       Se suma a ello Huarcaya (2020), añade que la ansiedad relacionada con la salud puede surgir cuando cambios corporales son interpretados erróneamente como síntomas graves. Esta interpretación errónea puede llevar a conductas desadaptativas como visitas frecuentes a centros médicos o excesivo lavado de manos.

        La OMS define la depresión como un trastorno del estado del ánimo caracterizado por tristeza persistente y otros síntomas emocionales. Huarcaya (2020)también menciona que durante esta pandemia se han implementado programas remotos para intervención psicoterapéutica, aprovechando el acceso masivo a Internet y teléfonos inteligentes para ofrecer mejores servicios.

       Finalmente, el sector financiero producto de la crisis provocada por covid-19 intensificó los niveles de depresión. Ante los hechos y consecuencias generadas la economía peruana, el sector empresarial fue el más afectado al disminuir la producción y el consumo, lo que obligó a las microempresas a operar en la informalidad debido a las medidas sanitarias implementadas por el estado, como consecuencia de la pandemia provocando un incremento de la necesidad de atención psicológica, el duelo, la soledad, la disminución de ingresos y la ansiedad, lo que agrava los trastornos emocionales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICA

 Callupe, M (2022). Impacto económico asociado a la salud mental ocasionado por la pandemia del COVID-19 en los trabajadores del mercado de Huánuco, 2022. https://repositorio.continental.edu.pe/bitstream/20.500.12394/11321/1/IV_FCS_502_TE_Callupe_Becerra_2022.pdf

          

            Huarcaya, J. (2020). Consideraciones sobre la salud mental en la pandemia de  

COVID-19. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. . http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-46342020000200327

 

Sánchez, C. et. aI. (2021). Indicadores de ansiedad, depresión, somatización y

evitación experiencial en estudiantes universitarios del Perú en cuarentena por

COVID-19.

           http://www.scielo.org.pe/pdf/rfmh/v21n2/2308-0531-rfmh-21-02-346.pdf

 

     Olivera et al. (2020). Vista de Efecto de la pandemia de COVID-19 en el                                              comportamiento de la economía del Perú, 2020.             

     https://revistas.unjbg.edu.pe/index.php/eyn/article/view/1182/1346