IMPACTO DE LAS CONDICIONES INSALUBRES EN EL BIENESTAR INFANTIL
Por: Cesar Fabrizzio González Alanya – N00408511
https://orcid.org/0009-0008-7905-3442
¿Cómo afectan las condiciones insalubres el bienestar emocional de los niños? ¿Qué medidas pueden tomarse para mejorar la salud de los niños en entornos insalubres? ¿Cómo impactan las condiciones insalubres en el rendimiento académico de los niños? La parte de la niñez es bastante importante dentro del desarrollo de los niños, y es bastante triste observar como las condiciones insalubres pueden afectarlos gravemente.
Las condiciones insalubres son un factor determinante en la vulnerabilidad de los niños, afectando significativamente su salud física y mental, Por lo tanto, es importante destacar que, al optimizar estos factores la salud de los niños se verá fortalecida. Por ello, en este ensayo exploraremos los factores que inciden en ello. Las condiciones insalubres son un factor crucial en la vulnerabilidad de los niños, especialmente aquellos que trabajan en el campo. Contextualizando esto entendemos que, Entre estos menores, existen quienes tienen el tamaño adecuado para realizar algunas actividades agrícolas con mayor destreza y rapidez que los adultos, lo que los convierte en una mano de obra valorada. (Weller, 2000, 2007).
Bajo esta perspectiva, es importante señalar que el mismo autor reformula que existen Problemas Derivados de las condiciones insalubres en la infancia, tenemos que tener en cuenta que esto sucede a costa de su bienestar, ya que desarrollan estas labores en condiciones precarias e insalubres, exponiéndolos a riesgos físicos y mentales que afectan su salud y su desarrollo integral. La exposición continua a ambientes inadecuados y la falta de acceso a servicios básicos contribuyen a su vulnerabilidad, aumentando el riesgo de problemas de salud y afectando significativamente su calidad de vida.
En esta misma línea, tal como plantea el autor los niños trabajadores enfrentan una gran vulnerabilidad debido a la invisibilidad de sus derechos y a las condiciones insalubres en las que laboran. A esto se suman las largas jornadas, el contacto con pesticidas y la falta de servicios básicos, factores que aumentan significativamente el riesgo de enfermedades y desnutrición, limitando así sus oportunidades de desarrollo.
En este sentido, como menciona el autor, los menores son obligados a trabajar largas jornadas y están expuestos a peligros tales como el contacto con pesticidas y la falta de condiciones higiénicas adecuadas. Conforme a lo señalado por el autor, las condiciones de trabajo no cuentan con medidas de protección, lo cual pone en riesgo la salud de los menores.
Asimismo, el autor sostiene que la falta de acceso a servicios básicos, como agua potable, incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias y dermatológicas, así como la desnutrición En línea con las ideas del autor también se observa la invisibilidad de estos menores en el sistema educativo y en las políticas públicas refuerza su exclusión y, en consecuencia, limita sus oportunidades de desarrollo
Seguidamente se enfatiza que la vulnerabilidad puede entenderse como una condición relativa; es decir, todas las personas son vulnerables en mayor o menor medida, dependiendo de sus circunstancias socioeconómicas o condiciones individuales. En el caso de los niños, niñas y adolescentes (NNyA), la vulnerabilidad es particularmente relevante, ya que la falta de autonomía los coloca en una situación de desventaja al intentar ejercer sus derechos y libertades plenamente (Quiñones, N., & Brizuela, B., 2024).
Con respecto a lo mencionado, Serrano F. y Cortez M. (2023) sostienen que la contextualización de la vulnerabilidad de los niños trabajadores refleja una preocupante violación de sus derechos, manifestada en la privación de su infancia, el acceso limitado a educación y salud, y la exposición a entornos peligrosos. De acuerdo con la OIT, el trabajo infantil incluye actividades que afectan su niñez, dignidad y desarrollo. A pesar de avances normativos, muchos niños siguen en trabajos que perjudican su bienestar, limitan su desarrollo y, en última instancia, perpetúan la pobreza y la exclusión. Esta vulnerabilidad se ve agravada por factores socioeconómicos, culturales y familiares, poniendo en riesgo su futuro.
También se sabe que el aumento del hambre y la desnutrición infantil es un tema preocupante a nivel mundial, y una de sus principales repercusiones es la desnutrición infantil, que afecta sobre todo a los sectores más vulnerables. En este sentido, esta condición es consecuencia de deficiencias acumuladas a lo largo del tiempo en salud y nutrición, lo cual refleja la precariedad de las condiciones sanitarias, nutricionales y alimentarias. Por esta razón, ha sido reconocida como un problema de salud pública por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS y OMS, 2017)
Sumando a esto que las desigualdades económicas afectan directamente la nutrición infantil en América Latina y el Caribe, a pesar del compromiso asumido por los países de avanzar en las dos primeras metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible #3, centradas en la mejora de la nutrición. Sin embargo, la región enfrenta grandes disparidades que dificultan la mejora de la salud nutricional de los niños. Por lo tanto, organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y la FAO han señalado la importancia de abordar estas desigualdades para reducir la malnutrición en la región (FAO y OPS, 2017). Referente a las consecuencias psicológicas, Montalvo (2021) menciona que la deserción escolar es una consecuencia común entre los NNA que priorizan actividades que les proporcionan recursos económicos y responsabilidades inadecuadas para su edad, lo cual los separa del sistema educativo. Esta situación aumenta el riesgo de desadaptación social y de caer en situaciones irregulares. Por eso, es crucial que el Estado, los padres y educadores fomenten el acceso a la educación y la asistencia regular, de modo que los menores se mantengan en la escuela. La combinación de trabajo y estudio en ambientes hostiles genera efectos psicológicos negativos, tales como estrés, baja autoestima y falta de esperanza en el futuro.
Y dentro de las consecuencias físicas se considera que las posibles largas jornadas de trabajo y cualquier otra situación que incluya cargar peso y la exposición a condiciones climáticas adversas, tienen un impacto negativo en el desarrollo físico de los NNA (niños, niñas y adolescentes). Estas actividades, junto con una alimentación inadecuada, aumentan el riesgo de malformaciones y enfermedades crónicas, además de lesiones como cortes y quemaduras, lo cual afecta su bienestar físico y dificulta su rendimiento escolar (Montalvo, 2021).
En conclusión, Las Condiciones insalubres son un factor determinante en la vulnerabilidad de los niños, afectando de esa manera su salud física y mental, Las condiciones insalubres aumentan la vulnerabilidad infantil porque exponen a los niños a riesgos físicos y mentales. Además, el contacto con pesticidas y la falta de servicios básicos deterioran su salud. Asimismo, las largas jornadas laborales y la exclusión de políticas públicas limitan su desarrollo y perpetúan su pobreza. Nuestra sociedad peruana como parte de apoyo puede ayudar garantizando acceso a servicios básicos, apoyando políticas de protección infantil y creando conciencia sobre los riesgos del trabajo infantil.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Vera, J. (2009). Depresión, ansiedad y estrés en niños y niñas jornaleros agrícolas migrantes Editorial Universitaria. https://biblat.unam.mx/hevila/Revistapsico/2009/vol40/no3/8.pdf
Fernández, M. (2021). Medidas antropométricas, prácticas y conocimientos sobre alimentación de madres y/o cuidadores de niños sanos y en riesgo de delgadez. Instituto Nacional de Salud Pública.