Impacto de la presión social y académica producto de la depresión en estudiantes universitarios de Lima
Por: Sheily Jacqueline Poccohuanca Flores
https://orcid.org/0009-0001-3471-4293
¿Qué tanto sabemos sobre los efectos de la presión social y académica en el estado mental
de los estudiantes universitarios? ¿Conoces a estudiantes universitarios en Lima metropolitana que
enfrentan depresión debido a la carga académica y expectativas sociales? ¿Cuáles son las
principales fuentes de presión en este contexto? Según las evaluaciones en los estudiantes se ha
observado que más del 80% se encuentran afectados por la depresión. De acuerdo a ello estimó
que en la ciudad de Lima la depresión en estudiantes de educación superior se genera por
presión académica y social. En lo que sigue veremos los temas de la depresión en estudiantes
universitarios, signos, síntomas, niveles de estrés y depresión, relación entre estrés académico,
estresores, perfeccionismo, causas de la deserción, factores sociales y de personalidad, relaciones
Interpersonales y rendimiento académico.
La depresión de estudiantes universitarios en Lima metropolitana, conforme al autor Bento et al.
(como se citó en Gonzales, 2022) menciona que se da por la manera en cómo nos sentimos como el
estar deprimidos, desconcentrados, en la fatiga, perdida de interés, sobre todo tener una autoestima
muy baja así mismo el sentir culpabilidad, al no tener confianza y entre otros factores que a través
de ello representa la depresión. Sin embargo, en los últimos años como lo menciona Baysan et al.,
el covid-19, fue una pandemia mundial que influyo en estudiantes universitarios sobre todo en su
estado de depresión, a raíz de ello cambiaron muchos aspectos principalmente la enseñanza y el
estilo de esta, miedo al contagio y distanciamiento social evidenciado en los noticieros, la ansiedad,
la acción de fenecer y la incertidumbre (citado en Gonzales, 2022). Además, La OMS (como se
citó en Gonzales, 2022) expresa que la depresión se entiende como una condición distinta a los
cambios emocionales pasajeros o reacciones breves que son comunes ante situaciones diarias de la
vida. Se considera grave cuando persiste en el tiempo y tiene una intensidad de moderada a severa,
ya que, en su peor manifestación, puede llevar incluso al suicidio.
Respecto al estado mental en los estudiantes mencionados, La OMS (como se citó en
Gonzales, 2022) lo identifican como un estado de bienestar personal en donde la persona utiliza sus
habilidades, así como también puede manejar sus tensiones diarias, aportando y trabajando de
manera productiva y positiva en su comunidad. De la misma manera, Chau y Vilela (2017).,
Cassaretto et al., (2020) describen sobre el bienestar de los estudiantes que estos ven afectado su
satisfacción por los siguientes factores: su desempeño académico, la carrera escogida y las
perspectivas de su futuro profesional. Además, se recomienda establecer mecanismos que ayuden a
amortiguar situaciones de estrés y buscar apoyo social para coadyuvar en la mejora de la población.
Asimismo, Duffy (2019) subraya el cuidado que se requiere con respecto a esta fase crucial del
desarrollo se da la transición hacia la independencia, la creación de nuevos vínculos sociales, el
incremento en autonomía y responsabilidad, todo ello para un mejor estado mental (citado en
Gonzales, 2022). Por su parte, el MINSA (como se citó en Gonzales, 2022) señalan que en el
periodo 2021 se trataron varios casos respectivos a salud mental siendo estos más de 1 300 000 de
los cuales, correspondieron a la depresión un monto de 313 455, mostrando un incremento del 12%
en comparación con el período anterior a la pandemia. Además, Minsa (2021) señaló que en el
INSMHDHN los casos crecieron un 12.07 % durante el 2020 en relación con el año anterior.
Así mismo, los síntomas y signos depresivos en universitarios según Vázquez y Sanz
(como se citó en Cáceres, 2017) indican que se presenta en cinco grupos principales de síntomas:
los emocionales, que incluyen tristeza, melancolía, nerviosismo, sensación de vacío, irritabilidad y
falta de placer; los conductuales y motivacionales, que abarcan desesperanza, apatía, sensación de
falta de control, falta de motivación y lentitud en los movimientos; los cognitivos, que se
manifiestan en la falta de concentración, en la disminución de la memoria, atención, pensamientos
repetitivos y negativos, lo que puede llevar a sentimientos de inutilidad y culpa; los físicos, que
conllevan situaciones de dificultad como el sueño, pérdida de apetito, fatiga, disminución del deseo
sexual y molestares físicos; y los interpersonales, que se reflejan en el deterioro de las relaciones
con los demás. No obstante, se tiene que considerar la presencia de síntomas depresivos que es una
señal de alerta sobre el estado mental de los estudiantes en diferentes universidades. Esto es
especialmente preocupante si consideramos que el 10,2% de la muestra presenta un nivel moderado
de síntomas depresivos y el 2,2% de los estudiantes muestra síntomas depresivos severos. (GOP,
2006; SENAJU, 2012, como se citó en Tataje, 2013). Para complementar, Pontificia Universidad
Católica del Perú, s.f. (como se citó en Tataje, 2013) tomo en cuenta en el caso de los estudiantes
de Derecho y Arquitectura en Lima Metropolitana tienden a mostrar mayores niveles de síntomas
depresivos debido a la alta demanda de excelencia y rapidez en sus trabajos. En el caso de los
estudiantes de Arquitectura, la situación es más grave porque no tienen los dos años de Estudios
Generales que ayudan a adaptarse al ritmo académico. Desde el inicio, enfrentan críticas constantes
de los profesores debido a los altos estándares y la subjetividad estética de los proyectos, lo que
afecta su susceptibilidad. Por otro lado, los estudiantes de Derecho están bajo tensión por la
exposición temprana a prácticas preprofesionales, que añaden presión a su rendimiento académico y
profesional.
Por lo tanto, Ayala (como se citó en Ayala, 2023) muestra los análisis respectivos a los
niveles de depresión describiendo que, en Lima a través de un estudio sobre 102 estudiantes de
psicología y derecho, se encontró que el 32.4% tiene un nivel bajo, por otra parte, el 20.6% no
manifiesta depresión, el 29.4% un nivel alto y el 17.6% un nivel moderado. Esto sugiere que los
estados depresivos son un problema significativo entre los universitarios de Lima, lo que subraya la
necesidad de que las autoridades tomen medidas para abordar esta situación, ya que por ello se da
una baja salud mental que podrían estar influenciados por el año donde se propago la pandemia
generándose un miedo, del mismo modo la alta exigencia académica de una universidad con
referente a su nivel de rendimiento, problemas en la familia, consigo mismo y el trayecto entre la
educación presencial y remota, etc.
Con referente, a la presión académica influye la unión entre el estrés académico y depresión
se debe a que los eventos percibidos como amenazantes o negativos actúan como factores de riesgo,
incrementando la sensación de estrés en las personas. (Cutrona et al., 2006, como se citó en
Ayala, 2023). Es relevante señalar que los acontecimientos de la vida son situaciones que generan
cambios en el estado emocional de las personas. (Barcelata et al., 2012, como se citó en Ayala
2023). En el contexto universitario, uno de los factores más significativos es el estrés, lo cual está
relacionado con la manifestación de estados depresivos y se considera un desencadenante potencial
de este trastorno clínico. (Gutiérrez et al., 2010, como se citó en Ayala, 2023). Fisher y Hood
señalan que, después de seis semanas en la universidad, los estudiantes suelen experimentar un
aumento en la depresión y síntomas obsesivos debido a las altas exigencias académicas, lo que
genera estrés. Diversos estudios también indican que los estudiantes con altos niveles de estrés
académico tienden a mostrar comportamientos asociados con la depresión. (Mosley et al., 1994,
como se citó en Ayala). Considerando los puntos anteriores, Gutiérrez et al., (como se citó en
Ayala, 2023) expresan que el estrés académico es un elemento de riesgo vinculado a las conductas
depresivas en los estudiantes universitarios. Por ello, es crucial que los centros educativos
investiguen la prevalencia de este problema y desarrollen estrategias o actividades para reducir el
estrés académico.
En cuanto a la prevalencia de los niveles del estrés académico en Lima, Ayala (2023)
informa que se realizó una evaluación, el 53.3% (80) un nivel medio de estrés académico así
también encontró que el 22% (33) de los universitarios muestran un nivel bajo de estrés académico,
y el 24.7% (37) un nivel alto. Estos datos sugieren que aproximadamente una cuarta parte de los
estudiantes identifican como principales fuentes de estrés es la sobrecarga de trabajo, la actitud,
exigencias de los profesores, la falta de tiempo y claridad para completar las tareas. Esto se refleja
en síntomas como fatiga, tristeza, preocupación excesiva, mal humor, conflictos con compañeros y
falta de motivación para realizar trabajos académicos, lo cual afecta y aumenta el estrés.
Cabe añadir que los estresores son una serie de estímulos que surgen durante las actividades
académicas, tales como las evaluaciones, la sobrecarga de trabajos, las tareas ambiguas y las
presentaciones, entre otras (Barraza, 2006, como se citó en Ayala, 2023). Así mismo, Chau y
Vilela (como se citó en Cáceres, 2017) indican que el ámbito académico se caracteriza por
provocar estrés debido a diversas exigencias, como los trabajos obligatorios o en grupo, la carga
excesiva de estudios, la gran cantidad de material que se debe estudiar, los exámenes, la falta de
tiempo para completar las tareas, la participación en clase y las presentaciones, entre otras
actividades. Por otra parte, Ayala (2023) indica que los mayores síntomas con relación a los
estresores son (sentimientos de tristeza, fatiga, mal humor, problemas con los compañeros, exceso
de preocupación y desgano), esto se presenta en los estudiantes que sufren de depresión.
Como también, Tataje (2013) nos hace referencia al perfeccionismo en aquellos
universitarios caracterizados por ser exigentes con ellos mismos, se presionan y se proyectan en
expectativas irreales, convirtiéndose en un círculo vicioso, esto se da por el el perfeccionismo auto
– orientado o socialmente prescrito. Ya sean auto - impuestas (PAO) o adoptadas de un otro (PSP) y
estos al percibir la insuficiencia o insatisfacción con relación a su desempeño, podrían presentar
determinado síntoma que no haría más que retroalimentar su escaso sentido de autoeficacia e
incapacidad. Esto principalmente si se tratase de una persona caracterizada por un elevado PSP
(Perfeccionismo Socialmente Prescrito), en estas personas van surgiendo palabras como estas,
“Tengo la sensación de que la gente exige demasiado de mí, La gente espera de mí más de lo que
puedo dar”, “tengo dificultades en satisfacer las expectativas que los demás tienen sobre mí”, a
través de ello se provoca un sentimiento de fracaso, ansiedad, estrés, desmotivación y otros factores
negativos.
De manera que, Fisher y Hood (como se citó en Ayala, 2023) mencionan que las causas de
la deserción universitaria en Lima Metropolitana suelen estar relacionados con la presión que
sienten los estudiantes para obtener buenas calificaciones. Esta exigencia genera en ellos la
necesidad de adaptarse, lo cual trae consigo estrés, preocupación, agotamiento emocional y tristeza,
especialmente al sentir que no pueden cumplir con sus responsabilidades académicas. Así mismo,
en períodos alargados de estrés académico, el estudiante puede experimentar, falta de energía,
desanimo y dificultades para concentrarse, ya que no se logra manejar adecuadamente los
requerimientos de la universidad, afectando así el estado de ánimo de los estudiantes, llegando al
punto de desertar en sus estudios. De acuerdo con el Diario Gestión (como se citó en Cáceres,
2017) nos brindan las siguientes cifras de estudiantes que dejan su carrera universitaria en el primer
año, con un porcentaje del 27% de estudiantes incorporados a universidades privadas. Por lo general
la deserción universitaria se expresarían en base a las principales cuatro causas: las dudas
vocacionales, bajo rendimiento académico, problemas emocionales y dificultades económicas.
Además, al calcular el número total de estudiantes que no completan una carrera se ha llevado a un
resultado del 48% con referente a las tasas de deserción.
De la misma forma, los factores sociales: se muestra en el entorno familiar, a través del nivel
educativo de los progenitores, de las brechas sociales, la situación económica y factores
relacionados a la demografía (Garbanzo, 2007, como se citó en Cáceres, 2017).
Por otra parte, según Cáceres (2017) sostiene que las relaciones de tipo interpersonal son
fundamentales en la aparición, tratamiento de la depresión y mantenimiento, ya que estas relaciones
están afectadas por elementos sociales y familiares. En 1976, James Coyne introdujo un enfoque
interpersonal para entender la depresión, considerándola como una respuesta a la pérdida de
relaciones que brindaban apoyo social. La reacción de los seres queridos puede intensificar o
agravar los síntomas de la depresión (Sanz y Vázquez, 2009). Según este autor, aquellos que
padecen depresión suelen buscar apoyo en su círculo cercano, pero esta búsqueda constante puede
resultar molesta para sus allegados, generando reacciones negativas. La persona con depresión
percibe estas respuestas desfavorables, lo que puede agravar sus síntomas y crear un ciclo vicioso.
Este ciclo continúa hasta que los cercanos deciden distanciarse, dejando a la persona deprimida sola
y reforzando su percepción negativa de sí misma. Ian Gotlib y su equipo (1987) ampliaron esta
perspectiva al señalar que la depresión puede iniciarse tras un evento estresante y también depende
de la manera de afrontamiento según las habilidades (Sanz y Vázquez, 2009, citado en Cáceres,
2017). Igualmente, Adrianzén (citado en Cáceres, 2017) afirma que los factores genéticos son tan
relevantes como los ambientales en el desarrollo de la depresión. En los adolescentes, otros
elementos que contribuyen a la depresión incluyen el abuso de sustancias prohibidas por parte de
los PPFF, la delincuencia, conflictos familiares, problemas comunicativos, rechazo parental, falta de
afecto y apoyo, así como maltrato y negligencia. Estos factores no solo incrementan la depresión y
el riesgo que conlleva, sino también la adicción a sustancias, suicidio, conductas problemáticas y
trastornos de estrés postraumático.
Últimamente, el factor de la personalidad, según Niño de Guzmán et al. (como se citó en
Cáceres, 2017) resaltan el impacto del desempeño académico y su relación con las características
de personalidad, mencionando que la "extraversión" está relacionada con la realización de proyectos
individuales, la capacidad para obtener información, el interés en las interacciones sociales, la
persuasión y la autorrealización. El rasgo de "apertura a la experiencia" se considera un predictor
clave del éxito intelectual, ya que se asocia con la creatividad, la facilidad para aprender, la
curiosidad intelectual, la percepción y la motivación, lo que favorece una actitud positiva hacia el
estudio. Por otro lado, el rasgo de "responsabilidad" también se relaciona con el rendimiento
académico al fomentar el cumplimiento de obligaciones, la competencia intelectual, el
establecimiento de metas y la determinación para lograrlas. Claux (1998) identificó estos tres rasgos
como determinantes en el rendimiento académico. Además, Little, Lecci y Watkinson (1992),
citado por Niño de Guzmán et al. (2003), encontraron una evaluación negativa entre el rendimiento
académico y el rasgo de "neuroticismo", atribuyendo esto a la falta de disfrute personal ya una
percepción exagerada de la "presión del tiempo" en individuos neuróticos (como se citó en
Cáceres, 2017). Complementariamente, en el rendimiento los factores personales influyen mucho
como es la motivación, la competencia cognitiva, el bienestar psicológico, autoconcepto académico,
autoeficacia percibida, capacidad intelectual, asistencia a clases, educación previa, habilidades y
género (Garbanzo, 2007, citado en Cáceres, 2017).
En este sentido, la relación entre la depresión y su impacto con el rendimiento academico,
según los autores Osornio-Castillo y Palomino-Garibay (como se citó en Cáceres, 2017)
destacan que los jóvenes pasan mucho tiempo en centros educativos, donde sus logros o fracasos
afectan su autoimagen. Cuando un estudiante se siente incompetente, es más propenso a
experimentar depresión, lo que puede generar un ciclo negativo de estudio y fracaso. Agudela,
Casadiegos y Sánchez (como se citó en Cáceres, 2017) también señalan que el ser ansioso y
depresivo es común entre los universitarios, lo cual afecta su rendimiento académico y aumenta la
deserción. Así mismo Arrivillaga et al. (2003, citados en Agudela et al., 2008), varios factores
individuales pueden desencadenar la depresión en estudiantes, como predisposición genética,
problemas académicos y dificultades económicas. En resumen, el rendimiento académico está
vinculado a la salud emocional de los estudiantes, por lo que es crucial detectar tempranamente
signos de depresión (Osornio-Castillo y Palomino-Garibay, 2009, como se citó en Cáceres,
2017).
En conclusión, en la ciudad de Lima la depresión en estudiantes de educación superior
se genera por presión académica y social por tanto el estado mental de los estudiantes que
actualmente asisten a múltiples universidades se encuentran en una situación crítica debido a que la
presión académica en el ambiente de la universidad, es uno de los factores principales a los estados
depresivos causados por el estrés académico presentándose en el exceso de trabajos, evaluaciones,
exposiciones, tareas ambiguas, entre otras y de la misma forma, la presión social abarca el ambiente
familiar, las disparidades sociales, la formación académica de los progenitores, el contexto
socioeconómico y varias características demográficas. Además, el apoyo social se refiere a la
reacción de las personas significativas en la vida de cada estudiante, lo que puede ayudar a mitigar o
agravar los síntomas de depresión.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Gonzales, G. (2022). Depresión y salud mental en estudiantes de una universidad pública de Lima,
durante la pandemia del Covid-19, 2022. [Tesis de maestría, Universidad Cesar Vallejo].
Repositorio de la UCV. https://hdl.handle.net/20.500.12692/94357
Tataje, A. (2013). Sintomatología depresiva y dimensiones de perfeccionismo en jóvenes
universitarios de Lima Metropolitana. [Tesis de pregrado, Pontifica Universidad Católica
del Perú] Repositorio Institucional de la PUCP.
https://www.academia.edu/download/104786178/196538084.pdf
Cáceres, S. (2017). Relación entre factores de personalidad y depresión con el rendimiento
académico en estudiantes de una facultad en una universidad privada de Lima
Metropolitana. [Tesis de maestría, Universidad Peruana Cayetano Heredia]. Repositorio
Institucional UPCH. https://hdl.handle.net/20.500.12866/1400
Ayala, N. (2023). El estrés académico y depresión en estudiantes de una universidad privada de
Lima Sur. [Tesis de pregrado, Universidad Autónoma del Perú]. Repositorio de la
Universidad Autónoma del Perú. https://hdl.handle.net/20.500.13067/2445