Empoderando el Futuro: La Importancia del Liderazgo Femenino en las Empresas Peruanas


A lo largo de la historia, las mujeres se han enfrentado a brechas de desigualdad frente a los hombres en distintos aspectos como el liderazgo empresarial. Según Morrison (2021), “un 19,9% de los gerentes generales de empresas medianas y grandes en el Perú son mujeres” (p. 14). Esta información refleja que 1 de cada 5 mujeres llega a ocupar un puesto gerencial en él país y, por ende, representa un mínimo de ocupación de puestos de liderazgo femenino. Considerando ello, primero debemos explicar que el liderazgo empresarial femenino no solo significa dar a las mujeres participación activa en puestos de alta dirección y toma de decisiones, sino también se trata de un grupo de acciones que permitan un cambio generacional para la igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo. Es por esto que es importante promover el liderazgo femenino en las empresas porque a mediano y largo plazo las mujeres pueden obtener mejores oportunidades para desarrollar sus habilidades, aportar distintos puntos de vista e innovar en sus rubros de especialidad. Al respecto, los autores Pando et al (2022), indican que “el liderazgo que ejerce la mujer tiene una visión transformadora, al aportar capacidad de influencia sobre la toma de decisión empresarial” (p. 234). Por todo lo mencionado consideramos que promover el liderazgo femenino generaría inclusión en el mundo laboral peruano. Por ello, el propósito de este ensayo es convencer a las empresas que promuevan mayor participación de las mujeres en puestos directivos. A continuación, presentaremos los argumentos que defienden nuestra postura.

En primer lugar, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2022) "la tasa de participación laboral de las mujeres habría alcanzado el 50,0% (cifra idéntica a la de 2016), mientras que la de los hombres se habría situado en el 73,5%" (p. 218). Aquello significa que luego de la pandemia, la tasa de participación laboral de las mujeres ha alcanzado un nivel alto idéntico al del año 2016 y sigue en crecimiento. Referente a ello, nosotros consideramos que el incremento de la empleabilidad del sexo femenino es muy importante porque genera mayores oportunidades para que las mujeres tengan un mejor puesto de toma decisiones en las empresas. Debido a todo esto, nos preguntamos lo siguiente: ¿Qué podríamos proponer para incrementar la empleabilidad de las mujeres en el sector empresarial? ¿Las empresas están de acuerdo en contratar mujeres? ¿Qué factores influyen en la decisión de contratación de mujeres? ¿Qué cambios habría en una empresa al contratar a más mujeres?

Gracias a ello, consideramos que, para promover la empleabilidad de las mujeres en el sector empresarial, ellas deben recibir un proceso de mentoring por parte de sus empleadores y/o mentores, ya que sabemos las altas capacidades que tienen y cómo estas pueden ser aprovechadas en cualquier ámbito laboral, siempre y cuando se encuentre a un mentor que logre desarrollar todas sus capacidades en el sector. Referente a ello, Restrepo & Cuadra (2022) indican que, en medio de la diversidad de soluciones construidas a lo largo de la lucha de las mujeres por la igualdad, resalta en la literatura académica el uso de los procesos de mentoring como una propuesta que mejora el acercamiento, el reconocimiento y la adaptación en el mundo de los negocios, y trasciende en el desarrollo personal, profesional y empresarial de las mujeres a futuro. Los autores dan a entender que el mentoring es una propuesta que ayuda a capacitar a las mujeres con perfiles académicos adecuados para que puedan obtener puestos de toma de decisión en el sector empresarial. Por consiguiente, nosotros consideramos que el mentoring ha servido para generar ese impacto positivo para que las mujeres logren desarrollar su máximo potencial en su puesto laboral y llegar a posiciones estratégicas. Ante esto, nos preguntamos: ¿Es posible aplicar el mentoring a mujeres en industrias como la construcción y la banca? ¿Debería el Estado otorgar beneficios a las empresas que capaciten a sus empleadas? Estas preguntas tienen una sola respuesta: sí, es posible implementar el mentoring como un proceso de capacitación especial en todas las industrias del sector empresarial. En cuanto al apoyo estatal, consideramos que sería clave para que las empresas puedan llevar a cabo el proceso de mentoring sin tener que asumir los costos que este conlleva.

En segundo lugar, Fernández y Ramirez (2022) afirman que, en cuanto al estilo de liderazgo líder en equipo, un 72.7% de mujeres entrevistadas presentan este estilo de liderazgo, mientras que los hombres representan el 42.9%. Por otro lado, sobre el estilo de liderazgo autoritario, muestra que un 18.2% de encuestados que presentaban este estilo de liderazgo eran mujeres y un 28.7% eran hombres, lo cual indica que las mujeres se encuentran en desventaja para ascender a puestos directivos al tener una coyuntura social que prioriza su desarrollo a nivel educativo y capacidad crítica. Esto quiere decir que las mujeres muestran mayor porcentaje de liderazgo en equipo a diferencia de los hombres, mientras que ellos destacan en el liderazgo autoritario. Sin embargo, tener un liderazgo autoritario es un determinante para ascender a puestos directivos, lo cual pone a la mujer en desventaja en el liderazgo empresarial. Al respecto, nosotros no estamos de acuerdo que las mujeres al tener un menor porcentaje en el liderazgo autoritario en comparación con los hombres se concluya que ellas están en desventaja. Esto debido a que consideramos que las mujeres destacan en otros estilos de liderazgo como el de ser líder de un equipo, por lo cual tener un liderazgo autoritario no debería ser un determinante para ascender a puestos directivos para las mujeres. Frente a esto, nos preguntamos lo siguiente: ¿Es cierto que las mujeres tienen desventaja en el liderazgo empresarial frente a los hombres? ¿Consideras que existe igualdad de condiciones para obtener un puesto de liderazgo? ¿De qué manera se puede lograr un mayor liderazgo empresarial femenino?

Por este motivo, consideramos que las mujeres sí tienen desventaja en el liderazgo empresarial frente a los hombres porque no existe igualdad de condiciones para obtener un puesto de liderazgo empresarial. Se puede lograr un mayor liderazgo empresarial si las empresas reconocen en igualdad de condiciones a las mujeres y se aplican iniciativas como "30% al 2030". Al respecto, Flores et al. (2018) indican que la iniciativa "30% al 2030" busca promover el talento de mujeres y hombres en los directorios de las empresas peruanas, con el objetivo de contribuir a la mayor competitividad empresarial y a generar un cambio cultural en favor del reconocimiento del aporte de la mujer peruana en los espacios de toma de decisión. Es decir que los autores indican que la iniciativa tiene como objetivo promover el talento de mujeres y hombres en los directorios de empresas para así contribuir a la mayor competitividad empresarial y generar un cambio en favor del reconocimiento del aporte de la mujer en estos espacios. Esto quiere decir que, debido a la falta de reconocimiento del aporte y talento de las mujeres, esta iniciativa busca mayor igualdad entre mujeres y hombres y, sobre todo, que ellas sean más reconocidas en las empresas. A partir de esto, estamos de acuerdo que la iniciativa "30% al 2030" busque promover la igualdad de capacidad y talento de las mujeres y hombres para que así exista mayor competitividad, pero, sobre todo, la mujer tenga un mayor reconocimiento y sea tomada en cuenta en situaciones de toma de decisión en los directorios de las empresas peruanas. Esto es importante, debido a que en la actualidad las mujeres se encuentran en la lucha por alcanzar mayor liderazgo en el sector empresarial y así demostrar sus capacidades para estos cargos. Frente a esto, nos preguntamos: ¿Por qué se dice que las mujeres y hombres tienen que tener mayor competitividad? ¿Por qué reconocer el aporte de la mujer significa un cambio cultural? Al respecto, consideramos que las mujeres y los hombres al tener mayor competitividad logran encontrar igualdad de oportunidades; por lo tanto, ambos están en las mismas condiciones en el sector empresarial. Esto genera un cambio cultural, debido a que anteriormente la mujer se enfrentaba a estereotipos donde solo el hombre podía tener oportunidades y ejercer liderazgo empresarial.

Finalmente, Andrades et al. (2019) indican que en la actualidad sigue vigente la brecha salarial y ocupacional entre ambos géneros en el ámbito empresarial, donde se identificó que el sector de producción y construcción son los más representativos en cuanto a desigualdad laboral se refiere, dado que el perfil profesional que solicitan es masculino. Esto quiere decir que existen dos sectores empresariales que acumulan la mayor desigualdad laboral y ocupacional, estos son el sector producción y construcción donde prefieren contratar a más hombres que mujeres con el supuesto motivo de cubrir un perfil profesional que requiere habilidades masculinas. Al respecto, nosotros no apoyamos la desigualdad al contratar personal en estos sectores, porque las mujeres a lo largo de la historia han demostrado su gran capacidad de cubrir puestos de relevancia y liderazgo en todo sector empresarial. Sin embargo, esto sucede debido a la predominancia del sexo masculino en cualquier construcción del país y también en el sector de producción. Es por esto que no consideramos que el simple hecho de tener un perfil laboral con prioridad de sexo masculino sea un motivo sustancial para no contratar mujeres en el puesto. Frente a esto, nos preguntamos lo siguiente: ¿Qué acciones se podrían implementar para reducir la brecha salarial y ocupacional entre ambos géneros en el sector producción y construcción? ¿Qué cambios habría en las empresas si existiese mayor participación de mujeres en estos sectores?

Por este motivo, consideramos que se podría implementar algún tipo de beneficio para incentivar a las empresas para que equilibren la brecha salarial y ocupacional para sus empleados de sexo femenino y de esta manera reducir las diferencias entre hombres y mujeres en el trabajo. Como resultado, las empresas de estos sectores generarían un cambio positivo ante un público objetivo femenino en crecimiento. Así se otorgarían más oportunidades de desarrollo y liderazgo a las mujeres en el Perú. Al respecto, se presentó una solución en Barranquilla donde Andrades et al. (2019) proponen que es fundamental promover la participación de la mujer en la economía del país, sobre todo de la ciudad de Barranquilla, a través de la implementación de políticas financieras y de apoyo gubernamental que impulsen la creación de empresas, de tal forma que se permita a las mujeres emprender su idea de negocio. Es decir que los autores indican que a través de políticas financieras y de apoyo gubernamental se podría promover la participación de la mujer en la economía de la ciudad de Barranquilla. Además, de esta manera se le brinda la oportunidad a las mujeres de no solo tener mayor participación en los sectores de construcción y producción, sino también emprender una idea de negocio y desempeñar sus habilidades de liderazgo. A partir de esto, nosotros estamos de acuerdo que, si aplicamos esta iniciativa en Perú, se podría lograr una mayor participación de la mujer en la economía del Perú. Además, se podrían brindar oportunidades a las mujeres de ser líderes de su propia idea de negocio, impulsando así el cierre de la brecha salarial y ocupacional en el Perú. Frente a esto, nos preguntamos: ¿Aplicar las soluciones implementadas en Barranquilla servirían en el contexto peruano? ¿Existe algún ente que pueda proponer beneficios para el emprendimiento de negocios de mujeres? Sabemos que, si aplicamos estas soluciones, sí servirían en el contexto peruano, porque la situación de las mujeres en el Perú es igual en toda Sudamérica. Por otro lado, en el Perú tenemos al ministerio de la mujer que puede proponer beneficios estatales para emprendimientos de mujeres en el país.

En conclusión, debemos tener en cuenta que promover el liderazgo femenino generaría inclusión en el mundo laboral peruano para darle mayores oportunidades a todas las mujeres que quieren ser parte de una compañía y se valore el trabajo invisible que hacen en la sociedad. Nosotros opinamos que reconocer a las mujeres es esencial para el mundo de hoy, por eso, consideramos que el mentoring es lo ideal para que desarrollen habilidades extra y las compañías puedan conocer de su potencial y así logren una mejor disposición y manejo de personal. Por otro lado, argumentamos que aún persiste la desigualdad en la elección de puestos de toma de decisiones, por lo cual, se debe reconocer a las mujeres y hombres en igualdad de condiciones para estos puestos y se apliquen iniciativas como 30% al 2030. Por último, desarrollar beneficios para que las empresas puedan equilibrar la brecha salarial entre hombres y mujeres que tenemos en el país sería lo ideal para así generar un cambio generacional, como se observó en ejemplos mencionados de Colombia. Por ello, es importante analizar este tema ya que las mujeres no pueden ejercer plenamente su potencial debido a la desigualdad de oportunidades en el liderazgo empresarial. Según Heller (2010) debemos “intensificar las medidas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar, fomentando y estimulando programas de paridad laboral y diversidad en las corporaciones” (p. 55). Respecto a ello, sabemos cómo generar el cambio y estamos seguros de que todos tienen alguien por quién hacerlo, por lo tanto, la lucha por la igualdad de género no debería ser solo en lo empresarial sino también en lo global. Un país con igualdad es un país con conciencia global.

Autores

Gino Hans Castro Gonzales

Samanta Salas Llanos

Selene Mendoza Cajamuni

Referencias

Andrades, N. L., Palacio, A. K., & Blanco, A. B. (2019). Empoderamiento femenino e igualdad de género en las organizaciones. Liderazgo Estratégico, 9(1), 140–148. https://revistas.unisimon.edu.co/index.php/liderazgo/article/view/3809

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2021) La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46633/5/S2000740_es.pdf

Fernández, D.E.X. & Ramírez, V.A. (2022). La percepción del liderazgo femenino y su relación con el desempeño laboral en las Tiendas por Departamento en Lima Metropolitana, año 2020. [Tesis de licenciatura, Universidad Peruana de Ciencias

Aplicadas]. Repositorio Académico UPC. https://repositorioacademico.upc.edu.pe/handle/10757/660190

Flores C. M., Avolio B. E & Mollo J. (2018). Mujeres Miembros de Directorios de lasEmpresas en el Mercado de Valores Peruano 2018.https://womenceoperu.org/wp-content/uploads/2021/09/WomanCEO_estudio_VF-1.pdf

Heller, L. (2010). Mujeres emprendedoras en América Latina y el Caribe: realidades, obstáculos y desafíos. Santiago de Chile: Naciones Unidas - Cepal. https://www.cepal.org/es/publicaciones/5818-mujeres-emprendedoras-americalatina-caribe-realidades-obstaculos-desafios

Morrison, A. (2021). La participación laboral de las mujeres en el Perú: 10 mensajes clave y 6 recomendaciones de política. Lima: Fondo Banco Interamericano de Desarrollo. https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/Laparticipacion-laboral-de-las-mujeres-en-el-Peru-10-mensajes-clave-y-6recomendaciones-de-politica.pdf

Restrepo K. & Cuadra Palma L. N. (2022). Ecosistema Mujer: empoderamiento empresarial femenino a través del mentoring y las redes de trabajo en Chile. Revista Científica General José María Córdova, 20(39), 673-690. Epub Julio 01, 2022. https://doi.org/10.21830/19006586.590 

Pando, A., Cangalaya L., Herrera Z. & Cabrejos R. (2022). Liderazgo y empoderamiento en las mujeres empresarias en el Perú. Revista de Ciencias Sociales, vol. Esp. 28, núm. 5, 2022. https://www.redalyc.org/journal/280/28071845019/28071845019.pdf