Violencia y deshumanización en la educación militar en La ciudad y los perros


Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en Arequipa (Perú). Es uno de los más reconocidos escritores y novelistas de habla hispana. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010, ha producido una vasta obra literaria que abarca diversos géneros, incluyendo la novela, el ensayo y el teatro. Su carrera ha estado marcada por un compromiso con la exploración de las complejidades sociales y políticas de América Latina. La ciudad y los perros es una de las novelas más célebres de Vargas Llosa, publicada en 1963. La obra narra la vida en el Colegio Militar Leoncio Prado en Lima, un lugar donde la brutalidad y la violencia se encuentran en cada rincón, retratando un ambiente de deshumanización y represión. El crítico literario Kristal (1998) sostiene que La ciudad y los perros ofrece una mirada incisiva sobre la corrupción y el abuso de poder en las instituciones militares, destacando que "Vargas Llosa construye un retrato sombrío y pesimista de la naturaleza humana, donde los individuos están atrapados en un sistema que perpetúa la violencia y la deshumanización" (Kristal, 1998, pág. 31). Esta perspectiva subraya la intención del autor de exponer las fallas y los peligros inherentes a una educación basada en el autoritarismo y la coerción. Posteriormente, tiene como propósito reflejar el maltrato y abuso en los colegios militares para evitar la deshumanización hacia sus estudiantes. Deben reformarse para promover un entorno más respetuoso y justo, donde se priorice el bienestar y la dignidad de cada individuo.

El tema que abarca en la obra La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa es la violencia. Retratando un ambiente de sumisión y control que se genera de manera coercitiva para todo el alumnado, con la intención de generar una deshumanización. Como ejemplo, tenemos el siguiente fragmento:

El esclavo estaba solo y bajaba las escaleras del comedor hacia el descampado, cuando dos tenazas cogieron sus brazos y una voz murmuró a su oído: 'Venga con nosotros, perro'. Él sonrió y los siguió dócilmente. A su alrededor, muchos de los compañeros que había conocido esa mañana, eran abordados y acarreados también por el campo de hierba hacia las cuadras de cuarto año.

                                                                                               (Vargas Llosa, 2003, pág. 20)

Se describe una escena en la que el personaje conocido como "El esclavo" es abordado por otros cadetes mientras baja las escaleras del comedor. Estos lo agarran y lo llevan a la fuerza hacia las cuadras de cuarto año, utilizando un lenguaje amenazante y despectivo al referirse a él como "perro". «Para el colegio crear hombres es una operación rutinaria, de pocos valores y algo carente de sentido, ya que arranca de raíz la forma de hacerse hombres en el reconocimiento.» (Rubén, 2017, pág.86). De acuerdo a lo citado, el autor nos cuenta un suceso típico de un colegio militar que tiene un trasfondo psicológico y coercitivo. A través de este fragmento, el autor describe vívidamente el ambiente estudiantil en un colegio militar a través del personaje de Cava, mostrando un entorno hostil y aislado. Por ello, ¿es necesario visibilizar de manera tan cruda y sin sensibilidad estos ambientes? ¿Tiene algún propósito? ¿Qué medidas debería tomar el Estado frente a esta problemática? Considero que el propósito de representar la vida hostil en los colegios militares es generar conciencia y evitar que estos ambientes se repitan. Sin embargo, aún es común que la vida militarizada se enfoque en formar militares capaces de soportar ambientes hostiles. Por ello, el Estado debe implementar mejoras en la infraestructura y un cambio en la enseñanza en los colegios militares, para que los militares desarrollen tanto habilidades de resistencia como habilidades blandas que les permitan una vida social estable.

En este fragmento se describe cómo el personaje ha sufrido un trauma psicológico con todo aquello que esté relacionado con su colegio militar, como el sonido de sus botines. Para lograr esto, el autor hace una descripción cruda del ambiente hostil del colegio militar. Como se puede apreciar en el siguiente fragmento:

Cava sintió frío. Los baños estaban al fondo de las cuadras, separados de ellas por una delgada puerta de madera y no tenían ventanas. En años anteriores, el invierno solo llegaba al dormitorio de los cadetes, colándose por los vidrios rotos y las rendijas; pero este año era agresivo y casi ningún rincón del colegio se libraba del viento, que, en las noches, conseguía penetrar hasta en los baños, disipar la hediondez acumulada durante el día y destruir su atmósfera tibia.

                                                                                                 (Vargas Llosa, 2003, pág. 3)

El fragmento describe un momento de introspección y aislamiento en el colegio militar, resaltando cómo el ambiente hostil afecta la psique de los estudiantes. Se cuestiona la efectividad de la educación impartida en estas instituciones, donde las figuras de autoridad generan temor en lugar de fomentar un ambiente propicio para el desarrollo integral de los alumnos. «El trastorno de estrés postraumático constituye una patología que afecta al individuo de forma posterior a la ocurrencia de un evento traumático, como es el caso de la exposición a situaciones de violencia y guerra, como ocurre con el personal de las Fuerzas Militares y la Policía.» (Pineda & Bonilla, 2017, pág. 1). De este modo, el autor busca retratar los abusos existentes en el colegio militar y cómo esto afecta a sus estudiantes. Entonces, ¿es correcta la educación que imparte un colegio militar? ¿Es necesario que las figuras de autoridad generen temor en el alumnado? ¿Qué medidas deben tomar los colegios militares para mejorar la educación que imparten? Se argumenta que esta forma de educación es incorrecta, pues puede llevar a generaciones de estudiantes resentidos y con dificultades para integrarse en la sociedad de manera saludable. Se propone que los colegios militares deben reestructurar su enfoque educativo para cultivar habilidades sociales y emocionales en los estudiantes, en lugar de generar traumas y resentimientos. Esto implica alejarse del uso del miedo como herramienta de control y enfocarse en crear un ambiente de aprendizaje que promueva la integración positiva en la sociedad, formando individuos capaces de contribuir de manera constructiva y respetuosa en su entorno.

En este fragmento se retrata un ambiente de sumisión y control que se genera de manera coercitiva para todo el alumnado, con la intención de generar una deshumanización. Para ello, el autor nos relata de manera vivida estas acciones, como se puede apreciar en el siguiente fragmento:

Diez rostros indiferentes lo contemplaban como a un insecto; le impedían ver el techo. Una voz dijo: Para empezar, cante cien veces "soy un perro", con ritmo de corrido mexicano. No pudo. Estaba maravillado y tenía los ojos fuera de las órbitas. Le ardía la garganta. El pie presionó ligeramente su estómago. 'No quiere —dijo la voz— El perro no quiere cantar'

                                                                                                (Vargas Llosa, 2003, pág. 20)

En el fragmento, se describe un momento de sumisión y control en el colegio militar, donde la obediencia ciega se impone sobre la individualidad y la humanidad. El esclavo, un personaje despojado de su autonomía, es capturado y maltratado por dos personas que lo insultan y lo llaman "perro". A pesar de la agresión, él sonríe y no ofrece resistencia, mostrando cómo las figuras de autoridad pueden moldear a los individuos hasta convertirlos en instrumentos de un sistema opresivo. Sus compañeros también son capturados y llevados a un lugar asociado con control y disciplina, reflejando la brutal jerarquía impuesta en la institución. «Vargas Llosa cree que la violencia en este ambiente surge inevitablemente como resultado de los prejuicios, complejos y rencores sociales que había guardado cada uno desde la infancia». (Borys, 2005, pág. 35). Complementando con esta cita, el autor busca describir cómo los abusos que se sufren en el colegio militar tienen un trasfondo más allá, que sería la formación que tuvieron en su niñez. Con este caso, ¿cómo se relaciona la experiencia del esclavo con situaciones de opresión y falta de libertad en la sociedad actual? ¿Qué papel juegan las estructuras de poder y autoridad en la opresión de individuos? ¿Qué medidas debería implementar el Estado en estos casos? El fragmento es un reflejo de las diversas formas en que las personas pueden ser sometidas a situaciones de opresión y falta de autonomía en la vida real, como se observa en las situaciones que sufrió el esclavo. En contextos políticos, sociales, laborales o personales, las estructuras de poder y autoridad, que pueden ser herramientas de protección, también se utilizan para controlar y subyugar a individuos, generando situaciones de discriminación y violencia. Estas estructuras de opresión son perpetuadas por el Estado y ciertas empresas. Por ello, destacó la necesidad de implementar cursos obligatorios en todas las áreas de la sociedad para fomentar empatía, respeto y con ello desarrollar una sociedad centrada en el progreso y el respeto a la dignidad individual por encima de las dinámicas de opresión y sumisión.                                        

En conclusión, los tres fragmentos critican la violencia, la deshumanización en los colegios militares y la formación despersonalizada de los estudiantes. El primer fragmento narra el abuso físico y verbal que sufre El Esclavo por parte de otros cadetes, mostrando la sumisión y el control coercitivo. El segundo fragmento aborda el impacto psicológico del ambiente hostil, cuestionando la validez de una educación que se basa en el miedo. El tercer fragmento presenta una escena de sumisión extrema, evidenciando la opresiva jerarquía de la institución. Aunque todos los párrafos tratan sobre la violencia y la deshumanización, cada uno se enfoca en diferentes aspectos: el abuso físico, el impacto psicológico y la imposición de obediencia ciega. Como menciona Smith (2010), "La educación debe ser un proceso de formación integral, no de adoctrinamiento y control" (pág.112). Con referencia a la cita, coincido, ya que resalta la necesidad de repensar la educación en los colegios militares, promoviendo un ambiente que fomente el crecimiento personal y emocional en lugar de perpetuar la violencia y la opresión. Por último, esta obra nos presenta la importancia de promover una educación que cultive habilidades técnicas, emocionales y sociales en un ambiente de respeto para formar ciudadanos que puedan integrarse positivamente en la sociedad.


Autora: Julissa Vega

Referencias

Borys, J. (2005). La violencia como temática en La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa [Tesis de Licenciatura, Universidad de Chile]. Repositorio Académico - Universidad de Chile.

Kristal, E. (1998). La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa: una lectura crítica (p. 31). Editorial XYZ.

Pineda, L. y Bonilla, M. (2017). Trastorno de estrés postraumático en personal de las fuerzas militares y policías, revisión sistemática [Maestría en salud ocupacional y ambiental, Universidad del Rosario]. El Repositorio Institucional - Universidad del Rosario.

Smith, J. (2010). La educación integral: repensando la formación en contextos militares. En P. García & M. López (Eds.), Perspectivas contemporáneas en la educación militar (pp. 107-125). Editorial Académica.

Vallejo, R. (2017). Simulacros y representaciones en La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa [Tesis de Licenciatura, Universidad Autónoma del Estado de México]. Repositorio Institucional-Universidad Autónoma del Estado de México

Vargas Llosa, M. (1963). La ciudad y los perros. Editorial Planeta.