MATERNIDAD DESEADA

En Europa, Ucrania está catalogado como el país más pobre donde el 24,1% de la población vive en el umbral de la pobreza según UNICEF (2021). Debido a esta situación, el comercio de la gestación subrogada comercial se ha intensificado. El comercio de gestación subrogada en Ucrania plantea graves cuestiones éticas y sociales. Si bien algunos creen que brinda oportunidades económicas a las mujeres de bajos ingresos, en realidad a menudo explota su posición vulnerable. Las mujeres son meras herramientas para satisfacer los deseos de parejas o individuos que pueden permitírselo, y sus derechos y bienestar son de importancia secundaria. Las madres subrogadas se ven impulsadas a alquilar sus cuerpos debido a la precariedad económica. Los derechos de las madres sustitutas en países relativamente pobres como Ucrania no están suficientemente protegidos. A menudo, las madres sustitutas sufren el estrés físico y emocional causado por los tratamientos hormonales y el embarazo. Esto lo confirma Schurr (2020) al decir "Pero una vez que nace el bebé, ya nadie se preocupa por ellas". Sostiene que las madres de alquiler son fácilmente olvidadas después del nacimiento de un niño, y enfatiza que estas mujeres son vistas como meras proveedoras de servicios reproductivos y no como individuos con sus propios derechos y necesidades. Las empresas que se benefician de la subrogación plantean profundas cuestiones éticas. En lugar de tratar el embarazo como una actividad íntima y personal, estas empresas lo convierten en una transacción comercial donde los cuerpos y los derechos de las mujeres de bajos ingresos se mercantilizan. Este enfoque mercantilista deshumaniza a las mujeres, las reduce a puras proveedoras de servicios reproductivos e ignora sus necesidades emocionales, físicas y sociales.

Además, estas empresas suelen operar en países con regulaciones débiles o inexistentes, aprovechando la desigualdad económica y las dificultades socioeconómicas de las mujeres locales. 

Promueven una narrativa superficial de "ayuda" financiera cuando en realidad perpetúan un sistema en el que las mujeres son explotadas y sus derechos básicos son violados. Mykola Kuleba (2021), director general de la organización Save Ukranie y defensor de los derechos del niño, dice: "Cuando los padres optan por la cancelación de la concepción del bebe, la madre de alquiler de vientre es obligada a abortar, en caso no lo haga debe de devolver el dinero y entregar el niño a un orfanato". Los comentarios de Mykola Kuleba reflejan la impactante y éticamente dudosa realidad del comercio de subrogación en Ucrania. La idea de obligar a una mujer embarazada a abortar si los padres que lo encargan deciden interrumpir el embarazo es profundamente preocupante y viola derechos humanos y reproductivos básicos. Centrarse en satisfacer las aspiraciones reproductivas de las personas en los países ricos perpetúa una dinámica global de desigualdad en la que las mujeres de los países menos desarrollados se ven obligadas a proporcionar servicios reproductivos como medio de supervivencia en lugar de abordar las desigualdades subyacentes que perpetúan su situación. Las agencias de subrogación a menudo obtienen enormes ganancias financieras al explotar esta falta de alternativas laborales para las mujeres. Estas empresas deben ser cuestionadas y reguladas para proteger los derechos y la dignidad de todos los involucrados y garantizar que todas las prácticas de maternidad subrogada se lleven a cabo de manera transparente, justa y con respeto a los derechos humanos universales. En el presente texto analizamos cómo en Ucrania, la maternidad deseada ha dado lugar a una creciente industria del embarazo subrogado comercial, como se muestra en un reportaje del canal de noticias Euronews.

Ucrania al ser uno de los países que permite la gestación subrogada comercial, ha permitido de forma más práctica que las parejas puedan realizar todo este proceso en dicho país. Tochilovski (2021), quien es propietario de la empresa biotecnológica llamada BioTexCom dice que: "Algunas parejas eligen el sexo del bebé, está prohibido en muchos países de la Unión Europea, pero aquí no tenemos límites, esperamos que la ley permita tecnologías más nítidas como CRISPR y SPR para elegir el color de los ojos o ciertas cualidades del


bebé". Esta declaración nos da a entender que, debido a la demanda de las parejas que desean realizar modificaciones genéticas en sus bebés, las mujeres que participan en la subrogación son sometidas a las inyecciones de varias hormonas y, si la ley permite el uso de CRISPR, también a procedimientos de edición genética, sin que esto parezca importarles a las agencias o a los futuros padres, a pesar de eso no tiende a ser un impedimento para poder continuar con este comercio y seguir realizando estas explotaciones hacia ellas con tal de cumplir una maternidad tan deseada para los futuros padres.

 

Además, la difícil situación que enfrentan las mujeres en Ucrania, especialmente aquellas que viven en zonas rurales, las lleva a alquilar su vientre como una forma de supervivencia, ya que muchas necesitan un ingreso adicional a su hogar. Según la activista Free (2020) menciona que "Los núcleos rurales están llenos de anuncios para captar a mujeres para las clínicas de reproducción asistida" Las mujeres de nivel socioeconómico bajo ven en esta práctica una forma de obtener ingresos muy significativos que de otra manera serían inalcanzables debido al bajo apoyo en salarios y la escasez de oferta de trabajo. Sin embargo, este dinero es compartido con las agencias y los intermediarios, lo que reduce la ganancia total para las mujeres. Además, el vacío legal en torno a la subrogación expone a estas mujeres a diversas explotaciones y abusos. Una de las situaciones por las que pasan estas mujeres es la presión constante que sienten en su embarazo por parte de la clínica, también que aproximadamente a los seis o siete meses las suelen llevar a la capital, las meten en pisos compartidos y en muchas ocasiones tienen hasta toque de queda. Este tipo de control al que son sometidas es muy alto y no se encuentran en las mejores condiciones, llegando incluso a que tres mujeres duerman en una misma cama. Ante todo esto se destaca las complejidades y el impacto psicológico de la subrogación del embarazo en un ambiente violento y se ha sugerido que la violencia puede tener un impacto negativo en la salud mental de las madres sustitutas. Minimizar a las mujeres embarazadas como solo unas simples incubadoras ignora el grado de dificultad emocional y física del embarazo.


Es un hecho que la maternidad deseada por parte de los padres ha provocado que las mujeres de bajos recursos económicos en Ucrania sean deshumanizadas y explotadas al firmar contratos con agencias de subrogación, dejándolas vulnerables ante la falta de derechos laborales y el escaso apoyo legal. En relación a esto, Kuleba (2021) dice que "Ucrania se ha convertido en un supermercado de subrogación, el niño se ha convertido en una mercancía y la mujer es algo más que una incubadora que tiene que llevar un producto por encargo de otra persona". Esta afirmación de parte de Kuleba nos afirma la cruda realidad del embarazo subrogado comercial, cómo ha transformado a Ucrania en un mercado donde los niños son visualizados como mercancías y las mujeres son vistas solamente como incubadoras. Más allá de ser un debate sobre la autonomía reproductiva, debemos enfocarnos hacia las condiciones socioeconómicas que obligan a las mujeres a participar en estos negocios.

 

Por eso el Artículo, Aceprensa (2016) nos afirma que "La subrogación, en casos así, es fruto de un pecado estructural de nuestras sociedades: como lo "importante" es la autorrealización, en no pocas ocasiones los padres intencionales se benefician de que haya mujeres en situación de precariedad. Tal vez si el planeta entero fuera Noruega o Dinamarca, veríamos cómo escasean los vientres candidatos". El artículo de Aceprensa ofrece una crítica fuerte y eficaz al fenómeno de la gestación subrogada, destacando cómo esta práctica se crea y perpetúa en condiciones de desigualdad socioeconómica y falta de oportunidades para las

mujeres en situaciones precarias. La observación de que los futuros padres explotan estas diferencias y que la autorrealización es a menudo más importante que otros valores sociales y morales es profundamente inquietante. Debido a eso es fundamental promover una mayor conciencia entre los futuros padres sobre los impactos éticos y sociales de la subrogación comercial, permitiéndoles así tomar decisiones informadas y ser éticamente responsables antes de considerar recurrir a estas prácticas.

 

REFERENCIAS:


Euronews (en español). (2020, 28 septiembre). Gestación subrogada: ¿un bebé a cualquier precio? El coste emocional y financiero [Vídeo]. YouTube.

https://www.youtube.com/watch?v=Jck1SAstyJ8

 

Conflicto en Ucrania. (2021). UNICEF España. https://www.unicef.es/causas/emergencias/ucrania#:~:text=La%20tasa%20de%20pobrez a

%20en,15%20a%C3%B1os%20de%20progreso%20econ%C3%B3mico

 

Sopeña, N. C. (2020, 8 junio). Ucranianas, las mujeres «low-cost» abocadas a vientres de alquiler.

 

Público. https://www.publico.es/sociedad/ucranianas-mujeres-low-cost-abocadasvientres-alquile r.html/amp

 

Uda, K. (2024, 24 enero). La guerra en Ucrania desvela riesgos de maternidad subrogada. SWI swissinfo.ch.

https://www.swissinfo.ch/spa/sociedad/la-guerra-en-ucrania-desvela-riesgos-de-maternidad-subrogada/47556202 

 

Lolo. (2019, 31 agosto). Maternidad subrogada: "¿Producto defectuoso? ¡Fuera!" Aceprensa. https://www.aceprensa.com/ciencia/maternidad-subrogada-producto-defectuoso-fuera/