La complicidad del silencio: una reseña de 'La puerta cerrada' de Edmundo Paz Soldán

Desde pequeños, se nos inculcó la idea de que el amor es puro y sincero, ya sea porque lo veíamos de primera mano o por las películas que nos mostraban que el amor prevalece a lo largo del tiempo. Sin embargo, qué ingenuos fuimos; al ir creciendo, la vida nos da golpes que nos van mostrando la realidad de las cosas: el amor no siempre rompe esas barreras sociales, y muchas veces las personas ponen en primer lugar los bienes económicos de la pareja por encima de los sentimientos, o valoran más la belleza física que la interior. Es por eso, y por muchas razones más, es que el amor de hoy en día muchas veces se presenta en formas que nunca hubiéramos podido imaginar. Esto es en lo que me puse a pensar después de leer el libro Amores imperfectos, del cual me gustaría compartir una opinión sobre uno de los tantos cuentos que me llamó la atención: "La puerta cerrada". Este título es uno de los muchos cuentos que se encuentran en el libro "Amores Imperfectos", escrito por Edmundo Paz Soldán, boliviano nacido en 1967. En este relato, el autor pretende reflejar la dolorosa realidad y las luchas internas que enfrentan las personas en su vida cotidiana, las cuales a menudo son reprimidas por la sociedad; además, la historia está narrada en primera persona por un protagonista sin nombre, quien confiesa haber presenciado un asesinato. A continuación, abordaremos tres temas.

 

En primer lugar, la trama comienza con el entierro del padre del narrador, quien era el hermano de María. Aunque la ceremonia es majestuosa, detrás de escena, la familia guarda oscuros secretos; sin embargo, el padre, fallecido, había sido un hombre aparentemente ejemplar en la comunidad, pero su comportamiento en privado era diferente, de hecho, entraba en el cuarto de su hija María sin respetar su privacidad, incluso cuando ella cerraba la puerta para evitarlo. "Oía que ella le decía que la puerta de su cuarto estaba cerrada para él, que le pesaría si él continuaba sin respetar esa decisión" (Edmundo, 1998, p.12)

 

A pesar de la evidente oposición que muestra María ante los abusos de su padre, me gustaría que se preste atención a quien lo está relatando. Hago referencia a su hermano, quien fue testigo de todo el abuso que sufría María; de hecho, estaba en su poder protegerla, por ejemplo, informando a las autoridades para que tomaran cartas en el asunto. Sin embargo, nunca intervino para defender a su hermana, sino que se estaba testigo silencioso, encubriendo lo sucedido y eso según como lo explica Paola Casabianca en su libro Algunas reflexiones sobre la complicidad, lo vuelve un cómplice involuntario. Este comportamiento del hermano de María refleja una realidad actual: muchas personas son testigos de acoso o abuso, y deciden mostrar desinterés. Sin embargo, mantenerse en silencio ante tragedias como estas equivale a encubrimiento y los convierte en cómplices involuntarios.

 

En segundo lugar, es importante reflexionar sobre por qué algunos eligen no actuar y cómo podemos romper ese ciclo de complicidad. Qué sucedería si al igual que el narrador no hacemos nada por ayudar a quien esté pasando por esto. Siguiendo con el relato se presenta una situación en la que María enfrenta una invasión constante por parte de su padre. A pesar de soportar esta situación durante mucho tiempo, su paciencia finalmente se agota: "María poco a poco, se fue armando de valor, hasta que un día, el cuchillo para destazar cerdos se convirtió en la única opción." (Edmundo, 1998, p.13)

 

En el fragmento anterior se muestra que María se ve obligada a tomar una decisión drástica para protegerse de su padre, así que su única opción fue usar un cuchillo, lo que demuestra el grado de desesperación que tenía. Ser víctima de acoso no siempre es ocultado o ignorado, incluso dentro de la familia, y el sufrimiento que se experimenta puede llevar a tomar medidas extremas.

 

Por último, el narrador, consciente de la verdad, se pregunta si los pobladores también saben de lo ocurrido, y se da cuenta por el comportamiento que demuestran en el cementerio, que estaba en lo correcto. "No quiero que María, de regreso a casa con mamá y conmigo, mordiendo el jazmín y con la frente húmeda por el calor de este verano que no nos da sosiego, decida, como lo hizo antes con papá, cerrarme la puerta de su cuarto"


En el anterior fragmento se muestra el miedo del hermano a que María establezca límites para protegerse, similares a los que tenía con su padre, esto genera desconfianza y afecta la relación familiar. Los recuerdos del abuso pueden generar traumas profundos, haciendo que las personas se sientan vulnerables e inseguras incluso en su propio hogar.

 

En conclusión, "La puerta cerrada" es un relato que expone la oscuridad en las relaciones intrafamiliares y la complejidad del silencio cómplice. Paz Soldán nos confronta con la realidad de que el abuso, muchas veces, es perpetrado no sólo por el agresor, sino también por quienes pudieron haber intervenido, pero no lo hicieron. Esta historia destaca la necesidad de valentía para afrontar y denunciar los abusos, lo cual nos recuerda que el silencio también puede ser una forma de violencia.

 

Referencias bibliográficas:

 

Soldán, E. P. (1998). Amores Imperfectos.

 

Casabianca-Zuleta, P. (2009). Algunas reflexiones sobre la complicidad y su aplicación en ciertos delitos

                      socioeconómicos.