El abuso sexual intrafamiliar, una realidad “sin lana”
En ciertas familias disfuncionales, la violencia se convierte en un comportamiento habitual, a menudo encubierto y tolerado por los propios familiares. Esta dinámica puede escalar hasta formas graves de abuso, incluyendo el abuso sexual intrafamiliar, perpetuando un ciclo de trauma y silencio que resulta devastador para las víctimas. Este tema se aborda de manera impactante en el cortometraje animado "My Little Goat", dirigido por Tomoki Misato, quien explora esta dolorosa experiencia que muchos niños enfrentan diariamente. Bajo dicho contexto, el Fondo de las Naciones Unidas (2023) señaló que, en el Perú, entre 2017 y 2022, se documentaron 74 413 incidentes de violencia sexual contra menores, resultando en un promedio de 34 casos diarios; al mismo tiempo, estableció que al menos el 47% de los perpetradores cuentan con algún tipo de vínculo familiar con su víctima. En relación a esto último, cuando un miembro de la familia es el agresor, los delitos sexuales intrafamiliares suelen tener una alta cifra no expuesta, ya que las víctimas y el resto de los familiares optan por callar, principalmente porque el entorno familiar tiende a no creer o a minimizar los hechos, considerando que el perjuicio contra el agresor se convierte en un "tema de familia" que involucra directamente el nombre y apellido compartido. En consecuencia, el abuso evita ser revelado (Vaccaro, 2016). De este modo, se perpetúa no solo la impunidad de los abusadores, sino que también se abre la puerta a la posibilidad de que el evento vuelva a repetirse, convirtiéndose en un ciclo de abuso y en la internalización de la violencia sexual como parte de la dinámica familiar. El silencio conduce a la ignorancia, la ignorancia a la inconsciencia, y la inconsciencia a la normalización.
"My Little Goat" evidencia, de una forma cruda, cómo el lugar más seguro para los niños, el lecho familiar, se transforma en una jaula implacable que encierra la trágica realidad del abuso, forzando a la víctima a esconderse del exterior e incluso de sí misma, afrontando el trauma como algo normal o rutinario, especialmente cuando su agresor, "el lobo" que acecha en los alrededores, resulta ser un familiar. En la historia de la familia de cabritos, debido al ataque feroz del lobo, el hijo mayor muere, pero sus hermanos sobreviven, quedando bastante heridos. Ante lo ocurrido, la madre evita que sus hijos salgan de casa y asegura sus puertas con numerosas cerraduras. Asimismo, se muestra en escenas previas que, cuando ella llega a casa, ellos se ocultan en las sombras que crean los muebles alrededor. El gesto de esconderse del mundo, de encerrarse y tan solo esperar los ataques inminentes sin "ninguna repercusión", evidencia cómo el abuso sexual intrafamiliar es internalizado por las víctimas como algo inevitable al cual no pueden responder ni rebelarse. Además, el resto de los familiares contribuyen a esto con su complicidad pasiva, como la mamá cabra que no hace más que resignarse a convivir con el lobo en el mismo bosque, pese a todo el daño que les ha provocado como familia. Por ende, comprendemos que el abuso sexual intrafamiliar es normalizado por las víctimas y por los familiares con su silencio. En consecuencia, buscamos alertar a las familias sobre esta problemática, comprendiendo su impacto.
Según Larrote (2023), "El abuso sexual infantil ocurre mayoritariamente en la familia, cometido por figuras parentales como padres, hermanos, abuelos, tíos o primos. Estos abusos suelen ser prolongados, crónicos y se caracterizan por su ocurrencia en silencio." Este silencio es una parte integral del problema, ya que permite que los abusadores se oculten detrás de la fachada de normalidad y confianza que caracteriza a la estructura familiar. Estudios indican que la asignación del rol de cuidador a terceros sin supervisión aumenta cinco veces la vulnerabilidad de los menores al abuso sexual, debido al abandono físico y emocional de las figuras parentales principales (Apraez, 2015), dificultando considerablemente la protección de los menores (Sarmiento, 2013). A menudo, en las historias populares y películas, el lobo representa al malo, al depredador que acecha y se aprovecha de la vulnerabilidad. Al igual que en este cortometraje, el lobo se esconde bajo la apariencia de un padre amoroso que busca desesperadamente a su hijo, pero en ese mismo instante, cuando se encuentra en completa soledad junto al menor y sin la mamá cabra para cuidarlo, revela su verdadera naturaleza destructiva. Esto nos lleva a reflexionar sobre cómo los abusadores pueden ocultar su verdadera identidad detrás de una máscara de confianza y bajo una fachada de normalidad en roles parentales o de cuidado, exacerbando la vulnerabilidad de los menores.
Entre las variadas escenas del cortometraje, hay una en la que observamos que, ya solos, los hermanos cabritos hacen diversas preguntas a Natsuki, confundidos y asombrados de ver vivo a su supuesto hermano muerto, aún más cuando notan su bonito pelaje -un poncho que vestía Natsuki-, uno limpio y pulcro pese haber sido la primera víctima del ataque del lobo. El niño comienza a sentirse asustado e intenta escapar por la ventana, escalando un montículo de cosas amontonadas. En su desesperación, deja caer un espejo que revela a una de las cabritas cómo sus cicatrices se extienden por su cuerpo, sin lana y con la piel magullada. Al ver su reflejo después de tanto tiempo, la cabrita entra en pánico y comienza a llorar. El fragmento es una representación de cómo es que el abuso marca un punto de inflexión en la vida de las víctimas, y las cicatrices, tanto físicas como emocionales, permanecen con ellas, recordándoles constantemente ese dolor y normalizando el trauma. Los cabritos se sorprenden al ver una lana impecable, una condición muy distinta a la que ellos tienen y viven. Desde lo ocurrido, no conocen otra situación aparte de la que afrontan; por consiguiente, lo perciben como su normalidad. Esta percepción se ve reforzada por la pasividad de otros miembros de la familia, quienes, al ser testigos de la situación, optan por el silencio y la inacción, contribuyendo así a la perpetuación del ciclo. La falta de intervención y el papel de observadores distantes convierte el abuso en un evento rutinario, integrado en la vida diaria de las víctimas, quienes terminan por ver la violencia como algo ineludible, asimilándolo como una parte de sus vidas.
Algunas de las escenas más impactantes en este cortometraje, que se complementan entre sí, son el inicio y el final. El corto comienza mostrándonos a la mamá cabra angustiada y consternada al percatarse que sus hijos habían sido devorados por el lobo. Imaginando lo peor, procede a realizar un corte en el estómago de la bestia, intentando salvar a los cabritos, quienes afortunadamente continuaban con vida, excepto uno de ellos que había fallecido al ser el primero en ser atacado. Mientras que, en la última escena, se aprecia al padre de Natsuki ingresando al hogar de los cabritos, buscando a su hijo que supuestamente se había perdido. Prontamente, el señor experimenta una metamorfosis, revelando que en realidad él siempre fue el lobo, al mismo tiempo que intentaba abusar de él. Esta repetición no es solo una coincidencia simbólica, sino una consecuencia. Según López (2010) explica que "Los pacientes niños/niñas que consultan aquejados por un trauma sexual intrafamiliar, con habitualidad, son parte de generaciones precedentes donde se encuentra un trauma de similares características, ya sea en la figura cuidadora directa u otros familiares cercanos. Esto complejiza considerablemente la intervención, considerando el despliegue de dinámicas familiares actuales y pasadas, que se reactualizan, éstas últimas, en el presente". Las consecuencias sumamente traumáticas de la violencia sexual dentro del núcleo familiar afectan la dinámica por generaciones debido a la normalización de la misma. El abuso se convierte en un secreto encriptado que marca traumas ancestrales, creando un patrón transgeneracional que implica la repetición del suceso o el denominado ciclo de abuso (Zambrano, Palau-Guillén & Benítez, 2016).
En síntesis, el cortometraje 'My Little Goat' muestra de manera impactante la realidad del abuso sexual en las familias. A través de los personajes y las escenas, se observa cómo el abuso es silenciado por la familia y, como consecuencia, normalizado, causando mucho daño. El lobo representa el peligro constante, mientras que las reacciones de los cabritos muestran la desesperación y el miedo que perpetúan este ciclo de abuso. Es esencial romper el silencio en torno al abuso para que las víctimas puedan recibir el apoyo y la protección necesarios. "My Little Goat" no es solo una obra artística conmovedora, sino también un llamado a la acción para reconocer y abordar el abuso sexual intrafamiliar. La sociedad debe ser alertada sobre este problema y fomentar un entorno seguro y de apoyo donde las víctimas puedan hablar y recibir ayuda. Solo a través de la reflexión y la acción colectiva podemos romper el ciclo de abuso y garantizar un futuro libre de violencia para los niños.
UNICEF. (2023). #QuitémonosLaVenda contra la violencia sexual. UNICEF para cada infancia. Recuperado de https://www.unicef.org/peru/quitemonoslavenda#prensa
Vaccaro, S. (2016). Abuso sexual intrafamiliar: cuando lo familiar se vuelve peligroso. Tribuna Feminista. https://tribunafeminista.org/2016/09/abuso-sexual-intrafamiliar-cuando-lo-familiar-que-se-vuelve-peligroso/
Latorre Latorre, M. S. (2023). Impactos familiares del abuso sexual infantil: Una revisión de alcance. Psicoperspectivas, 22(1), 107-126. https://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol22-issue1-fulltext-2686
Sarmiento, I. V. (2013). El abuso sexual infantil: Perfil del abusador, la familia, el niño víctima y consecuencias psíquicas del abuso. Psicogente, 16(30), 451-470. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6113899.pdf
López, C. (2010). "La familia en el abuso sexual intrafamiliar. Consideraciones en torno a la perspectiva trans-generacional en la comprensión del Trauma del Abuso Sexual". https://www.fundaciontemplanza.cl/wp-content/uploads/2013/09/la-familia-en-el-abuso-sexual.pdf
Zambrano-Quinde, O. R., Palau-Guillén, M. G., & Benítez-Chávez, A. M. (2016). Patrones transgeneracionales presentes en familias donde existe abuso sexual infantil. Luz, 15(1), 115-124. https://www.redalyc.org/pdf/5891/589166497011.pdf