El abuso físico y emocional en La ciudad y los perros


Una de las figuras más representativas del cine peruano es Francisco Lombardi. Este director, nacido en1949 en la heroica ciudad de Tacna, destaca a lo largo de la historia como uno de nuestros directores más importantes. Sin embargo, también obtuvo diversos premios por sus logros y dirigió diferentes producciones cinematográficas en donde se muestran historias basadas en una realidad. Una de las películas en las que estas características se hacen evidentes es La ciudad y los perros publicada en 1985. Esta película narra el abuso físico y psicológico en un colegio pre militar peruano. Además, se describe con crudeza los abusos a lo que eran sometidos los estudiantes por parte de sus superiores y compañeros. A pesar de ello, dicho filme cinematográfico cierra con la confesión del cadete Jaguar quien acepto haber sido el culpable del asesinato de uno de los estudiantes. Por consiguiente, a lo largo de los años, esta película ha despertado una curiosidad y conexión única de su mensaje con los espectadores. Lezama (2021) expresa que el sistema violento que se implementa en el colegio militar, impone una vida aparentemente correcta donde se fomenta la masculinidad tradicional, como la agresividad, valentía y hombría, todo esto ocasiona miedo y la perdida de otras emociones. Por lo tanto, esta cosmovisión no les permite a los cadetes desarrollarse como personas. (Canal CINESMERO, 5m30s). Frente a lo expresado por el comentarista, considero que el abuso que se visualiza en la película es muy realista ya que hoy en día se da en diversas instituciones perjudicando la salud mental de la persona y que esta, no pueda disfrutar su vida con normalidad. Sin embargo, en el presente texto, me propongo concientizar a los miembros de la comunidad educativa sobre la violencia física y psicológica en la educación premilitar peruana actual. A continuación, presentaré los argumentos que sostienen mi postura:

En la película La ciudad y los perros, se retrata la violencia en contra de los cadetes y cómo esta termina sometiéndola no solo físicamente, sino psicológicamente, incluso al teniente Pezoa. 

Como ejemplo, tenemos la descripción de la siguiente escena:

El teniente Gamboa, desde el patio, toca el silbato por lo cual todos corren formándose uno tras otro.

Brigadier. (en voz alta) ¡Sección! En columna cubrirse.

Gamboa. (empieza a dirigir la formación. En voz alta) ¡Sección Descanso!, ¡Sección, Atención!, ¡a la izquierda, giren!

Gamboa. (se pone delante de todos llamando al brigadier) ¡Brigadier! (el brigadier se     

dirige hacia adelante)

Gamboa. Tome nota de los 3 últimos, (el brigadier se dirige atrás).

Poeta. (sarcásticamente murmurando) Anda -pues jaguar, véndeme el examen.

Jaguar. (murmurando), ¡Cállate mierda!

Brigadier. (se acerca al teniente) Permiso mi teniente, parte de los 3 últimos (le

entrega la nota), permiso para retirarme mi teniente.

Gamboa. (sosteniendo la nota. En voz alta) ¡Orioste!

Orioste. ¡Presente!   

Gamboa. ¡Núñez!  

            Núñez. ¡Presente!   

Gamboa. ¡Revilla!

Revilla. ¡Presente!

Gamboa. ¡A mí! (los cadetes se dirigen al frente). 

Gamboa. 6 puntos o Angulo recto, libres de elegir.                                                                                    

Cadetes. Ángulo recto mi teniente (uno de los cadetes lo mira).

Gamboa. ¡No me mire cadete!, ¿quiere que le regale una fotografía mía calato? (todos       se ríen).

Gamboa. ¿Estoy loco o alguien se está riendo en la formación? ¡Silencio! 

Gamboa. Por los 3, media vuelta, derecha. ¡Posición!

Los 3 cadetes se voltean y se ponen en posición, por lo cual se acerca el teniente Pezoa patearlos por detrás.

Gamboa. (observando la segunda patada) ¿está usted débil Pezoa?, ni siquiera los ha movido.

Teniente Pezoa patea con más fuerza al último ocasionando que se caiga hacia adelante por completo.

                                                                                                                   (Lombardi, 1985)


Nótese la forma en la que se da dicha escena. Los cadetes aparecen recibiendo patadas y palabras de humillación. Incluso al decir la frase “¡No me mire cadete!, ¿quiere que le regale una fotografía mía calato?”, induce al machismo que se vivía dentro de la escuela premilitar. También, el teniente Gamboa al decirle “está usted débil Pezoa ni siquiera los ha movido” al compañero de su mismo rango hace alusión de que no solo el abuso es hacia los alumnos si no de forma general. Por esta razón, Rebolledo (2011) expresa lo siguiente: “El realismo se hace parte de la historia de violencia de América Latina, en diferentes facetas, en diferentes contextos, con distintos tonos, pero siempre rodeados de este ambiente militar.” (p. 143). Al respecto, coincido con esta crítica de Rebolledo, adicionando que no solo existió violencia física y psicológica entre los cadetes sino también entre altos rangos de la escuela. Por lo tanto, cabe preguntarnos, ¿es posible que exista el abuso en la actualidad sin importar los rangos?, ¿hoy en día habrá personas que no tengan esa mentalidad en los colegios premilitares? Considero que aún existe el abuso sin importar el cargo que lleven. Esto se puede ver dentro de un trabajo o en cualquier entorno, cabe resaltar que no todos tienen esta mentalidad de normalizar los abusos a su alrededor. Cada persona es diferente, ya sea por su crianza o valores inculcados. Por ello, esto puede cambiar en la actualidad si en las instituciones educativas pre militares proponen una política de tolerancia cero ante el abuso físico y psicológico. Es decir, una expulsión permanente de los miembros de la comunidad educativa que cometan actos violentos. Otras de las escenas que evidencia claramente la violencia es en el primer día de clases cuando los cadetes de una sección mayor bautizan a los cadetes nuevos con golpes, burlas y humillaciones. 

Como ejemplo tenemos la descripción de la siguiente secuencia:

Cadete de quinto. ¿Usted es un perro o un ser humano?

Cadete Arana. Un perro mi cadete.

Cadete de quinto. ¿Entonces que hace de pie?, los perros caminan en 4 patas (empieza a caminar), así muy bien, ¿y cuándo dos perros se encuentran en a la calle?, ¿qué hacen? ¡Responda!

Cadete Arana. No se mi cadete.

Cadete de quinto. Se lanzan uno encima del otro y se muerden. ¡Vamos muérdanse!

Cadete Arana y Fernández se comportan como dos perros ante los demás estudiantes de secciones mayores y empiezan a torearse.

Cadete de quinto. (al notar que uno de ellos empieza a chillar como un perro mordido) ¡BASTA! (se agacha el cadete mayor hacia los cadetes que están en el suelo). 

Cadete de quinto. Usted nos ha engañado, usted no parece un perro sino una perra y ¿saben que pasa cuando un perro y una perra se encuentran en la calle?, se lamen. Primero se huelen, despacito con cariño, después se lamen, (cadete Arana lo mira queriendo llorar).

Cadete de quinto. ¡No me mire con esa cara que no parece una perra en celos!, ¡lámanse perros!

El cadete Arana con asco empieza a lamerlo, en ese momento los cadetes de quinto se distraen con otra pelea y los cadetes que actúan como perros se salvan de dicho acto.

                                                                                                                   (Lombardi, 1985)


Nótese la forma en la que se da dicha escena. Haciendo que los cadetes mayores maltraten y humillen a los cadetes nuevos. Es más, al decir la frase “¿usted es un perro o un ser humano?”, hace una comparación humillante para que el cadete menor responda que es un perro, ya que en esa escuela premilitar los perros se les dicen a los estudiantes nuevos. También, cuando uno de los cadetes mayores expresa al cadete de la sección menor “usted nos ha engañado, usted no parece un perro si no una perra y ¿saben que pasa cuando un perro y una perra se encuentran en la calle?, se lamen", da entender que su identidad de género no es la correcta y que por lo tanto debe comportarse como alguien que no es, ocasionando una burla ante los demás. Por lo tanto, Aguirre (2015) manifiesta lo siguiente: “Hay escenas bastante elementales sobre peleas, abusos, indisciplina, visitas a burdeles y otros hechos cotidianos en la vida de los cadetes del colegio militar.’’ (p. 216). A partir de lo dicho por este autor, podemos resaltar que directores como Lombardi buscan concientizar a los miembros de la comunidad educativa a partir de las escenas en la película, mostrando la violencia sin distinción ni favoritismo en un ambiente militar. Por ello considero muy efectivo el análisis de Aguirre. Entonces, cabe preguntarnos, ¿hoy en día conocemos el motivo de tales abusos en escuelas pre militares? ¿qué tanto afecta física y psicológicamente a los estudiantes peruanos? Considero que la prueba más evidente a dichas conductas es la formación alexitimia, brusca y violenta que reciben los jóvenes hoy en día. Por lo tanto, permitir o minimizar tales agresiones físicas o psicológicas solo crean daños en la salud mental, seguridad e integridad de cada uno de los cadetes. Por ello, recomiendo en la actualidad realizar charlas con expertos en la prevención de la violencia física y psicológica, para proporcionar técnicas y enfrentar dichos actos. De tal manera que se le permita a cada miembro de la comunidad informarse para saber cómo actuar.

Finalmente, considero que la película también nos permite entender cómo las situaciones de violencia no solo se perciben entre alumnos si no también hacia los superiores, en esta escena se muestra como faltan el respeto al profesor sin importar que sea la autoridad en el salón, burlándose de él, no necesariamente físicamente sino de forma verbal.

Como ejemplo tenemos la descripción del siguiente suceso:

Entra el profesor al salón

            Profesor. Buenos días.

cadetes. (todos aplauden y se ponen felices).

Profesor. Silencio por favor, quien se copie del libro o mire al compañero se le anulara el examen (todos hacen chacota).

Jaguar. ¡Silencio, demuestren su cultura no jodan al profesor carajo!, (voltea a mirar al profesor) perdón profesor. (todos se ríen)

Profesor. Por favor

Gamboa. (entra al salón) ¡Atención, sentarse!

Gamboa. (mirando al profesor y alumnos), ¿algún problema profesor? porque es muy fácil hacerse respetar. ¡Atención! (se ponen de pie los alumnos), ¿ustedes son bien sapos no cadetes?, ¿y saben lo que hacen los sapos?, igual que las ranas, saltan.

Gamboa. Hagan ranas 1, 2

cadetes. (se agachan) 3, 4 Gamboa. ¿Vamos hacer 10 ranas? cadetes. ¡Vamos!

Gamboa. ¿15? cadetes. ¡Vamos! Gamboa. ¿20? cadetes. ¡Vamos! Gamboa. ¡a comenzar! (Empiezan hacer ranas y contar hasta 20) Gamboa. ahora pararse 1, 2

cadetes. (los alumnos se levantan) 3, 4

Gamboa. (parado delante de los alumnos) ¡Sentarse!, ve profesor estos cadetes no entienden de buenas maneras hay que mandarle un carajo debes en cuando, deme los exámenes usted vaya a la segunda sección yo cuidare de estos cadetes. Brigadier reparta los exámenes (le entrega los exámenes al brigadier y empieza a repartir).

Los cadetes se ponen hacer el examen mientras el teniente camina entre las carpetas supervisando, el cadete Fernández levanta la mirada hacia el teniente Gamboa.

Gamboa. ¿Qué me mira le gusto?, ya bajé la cabeza, a mí solo me mira mi mujer y mi sirvienta (mira su reloj), quedan dos minutos apurarse.

                                                                                                       (Lombardi, 1985)

Nótese la forma en la que se da dicha escena, los alumnos hacen burla cuando el profesor entra al salón haciendo que él se sienta intimidado ante los demás. Es más, cuando el cadete Jaguar dice la frase “¡silencio!, demuestren su cultura no jodan al profesor carajo, perdón profesor’’, sarcásticamente denota que se está burlando aún más de la autoridad delante de todos. También, cuando el teniente Gamboa se expresa ante el profesor diciendo “ve profesor estos cadetes no entienden de buenas maneras hay que mandarle un carajo debes en cuando”, demuestra la normalidad sobre el abuso verbal que se vive en el colegio. Por ende, Caballero La Rosa (2017) afirma lo siguiente: “La opresión de las autoridades educativas que haciendo uso y abuso de su poder en este caso teniendo como contexto al colegio militar Leoncio Prado forman alumnos en base al miedo y no al respeto’’ (p.84). Frente a lo afirmado por este autor, coincido en que Caballero La Rosa expresa de manera realista y concreta lo que se vivió en dicha escuela. De este modo, cabe resaltar que él autor quiere expresar sobre todo la opresión de las autoridades frente a los alumnos y el miedo que esto les ocasionaba. Por lo tanto, cabe preguntarnos ¿es necesario visibilizarlo de manera tan fría y realista? ¿Estas representaciones de abuso físico y psicológico se siguen dando en la actualidad? Considero que fue muy necesario, pues es tan duro reconocer y aceptar que hoy en día es así como preparan física y psicológicamente a los estudiantes de colegios premilitares.

También una vez ya adentro solo maquillan y minimizan los abusos ya dados, influyendo temor para que de esa forma nunca salgan a la luz dichos maltratos. Entonces, sugiero consejería psicológica en la institución tanto para alumnos, como docentes, lo cual se buscará proporcionar un ambiente seguro con especialistas que brindarían la atención necesaria.

En conclusión, los tres fragmentos analizados ponen en evidencia la forma en que el director de la película retrata el abuso físico y psicológico en contra de los cadetes y superiores dentro de una institución premilitar peruana. En el primer y segundo fragmento destaca el autoritarismo por parte de rangos superiores, de tal forma que también se representa el abuso entre compañeros. En el caso del tercer fragmento, se representa la violencia verbal hacia un profesor, donde los estudiantes sin importar el respeto que merecía, hacen burla de él y su clase. Lo original de este director es el realismo de las escenas y los colores frívolos que usa para representar cada acto violento, de tal forma que el espectador comprenda el mensaje. Como diría Lombardi (2015): “La película afortunadamente se mantiene bien, ha resistido bastante bien el paso del tiempo, en gran medida yo creo, porque el material de base es la novela de Vargas Llosa y los personajes que cuentan ahí, digamos son el sostén de la película, es un mérito de la película, pero muy sostenida en el libro” (Canal Universidad de Lima, 1m26s). Al respecto coincido con lo expresado, ya que la adaptación del libro a una película, con escenas muy realistas de abuso hicieron que el espectador comprenda de alguna forma el mensaje.  Finalmente recomiendo la película, porque la forma en que se retrata cada escena de abuso es lo que frecuentemente aún se vive en la actualidad.


Autora: Karen Valdizán

Referencias

Aguirre, C. (2015). La ciudad y los perros: biografía de una novela. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. https://doi.org/10.18800/9786123170868

Caballero La Rosa, E. (2017). La adaptación de las obras literarias: La ciudad y los perros (1985) y Mariposa negra (2006), en largometrajes del cine peruano. [Tesis de licenciatura, Universidad de San Martin de Porres]. Repositorio académico – Universidad de San Martín de Porres.

Cinesmero (2021, 4 de agosto). ¿Por qué es memorable el jaguar de la ciudad y los perros? [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=APn36_rgeD8 

Lombardi, F. (Director). (1985). La ciudad y los perros. [Película]. Inca Films S.A.

Rebolledo, M. (2011). La palabra, la imagen y el mundo: las novelas de Vargas Llosa en el cine. Revista Chilena de Literatura, 80, 143-170. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952011000300008 

Universidad de Lima (2015, 16 de julio). ULIMA - Treinta años de ‘La ciudad y los perros’ de Francisco Lombardi. [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=O59XsKJwzjY